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Pensamiento salvaje, de Andy Mermet
+COLECTIVA46
1 de julio al 26 de agosto del 2017
Galeria Mar Dulce, Uriarte 1490, Palermo Soho

En Pensamiento salvaje, Andy Mermet crea una zoología imaginaria que traza la unión entre la infancia y los más antiguos arquetipos de las culturas del hombre. Diferentes series trazan una breve enciclopedia de lo fantástico. Desde su investigación sobre los artistas flamencos sus obras se inician en el reino animal como un mapa, una cartografía habitada, un paisaje interior. Las naturalezas muertas holandesas nos enseñan la compleja belleza de lo vivo, las flores más hermosas resplandecen junto a mariposas efímeras e insectos desfallecientes. Aquí nace el origen de varias de sus series personales que culminan con el viaje de la artista a Holanda. Luego deviene “Biología Forense”, su serie de dibujos delicados, perfectos, victorianos, de soporte negro como el terciopelo, donde el lápiz blanco crea la piel táctil de sus criaturas. En su serie “La piel que habito” la cita a Humboldt y sus viajes zoo-botánicos por el Beagle con Darwin aparecen como inspiración, una taxonomía perfecta, cuidadosa, una mirada científica a través de la entomología, donde el insecto es ahora observado de cerca con un lente científico. Como en la película “Ángeles e insectos” lo psicológico e inquietante se fusionan a través del preciosismo de las imágenes. En “Royalty Friends” sus obras nos remiten a Lewis Carroll y el relato animado de la infancia, el conejo y Alicia se corporizan en una galería de personajes maravillosos. Las ilustraciones de John Tenniel dialogan en estas piezas y reflexionan sobre la complejidad de la imaginación expandida de los niños, y como esta fuerza habita en el adulto en su inconsciente. En estos dibujos una antología de personalidades, mamíferos y pájaros, nos hablan de la naturaleza humana. “Tótem” es su última serie. Siguiendo los textos de Freud aquí la compleja integración de sus diferentes capas conceptuales se manifiestan en una puesta japonesa. Son dibujos de lupa, tejidos como filigranas de oro, se presentan verticales como un tokonoma. En ellos observamos como una misteriosa metamorfosis va creando una nueva criatura botánica, como en el gabinete de curiosidades de Haeckel. Desde aquí nace una especie única que fusiona todos los reinos y su creadora humana nos abre una pregunta existencial sobre la complejidad de la vida en la naturaleza: como todos y cada uno de nosotros formamos parte de este bio-conocimiento que es la tierra. (adaptación del texto del catálogo de Fabiana Barreda) 

Pensamiento salvaje presenta unos 20 dibujos sobre papel en varias técnicas, desde obras pequeñas hasta grandes “totems” de 2 metros de altura. 

Andy Mermet nació en Buenos Aires. Desde temprana edad alternaría sus residencias entre Santa Fe (Argentina), Brasil y Los Ángeles (EEUU). Comenzó su formación artística con numerosos talleres de dibujo y pintura a cargo del pintor argentino Carlos Gorriarena. Estudió Artes Visuales en el IUNA. Cursó la carrera de Escenografía en el Teatro Colón. Apasionada por la ilustración, concurrió a talleres con Jimena Tello, Gabriela Burin e Istvansch. Asistió a taller de grabado especializándose en aguafuerte a cargo de Delfina Estrada. Participó en clínicas de obra a cargo de Fabiana Barreda y Manuel Ameztoy. Realizó residencia artística en Rotterdam, Holanda. Participó de numerosas muestras colectivas en centros culturales, en Galería Mar Dulce, Espacio Milo Lockett, Galería Mirta De Mare en Rotterdam (Holanda), entre otras. Realizó un Open Studio en Rotterdam, Holanda.  Participó en ferias de arte en Bs.As. y en la Feria Internacional de Arte de Tokio 2017, Japón.  

Galería Mar Dulce se especializa en obras de pequeño y mediano formato de pintura, dibujo, grabado, libros de artista y objetos, realizadas por artistas rioplatenses clásicos y contemporáneos. Junto a Pensamiento salvaje presentamos +COLECTIVA46, una curaduría de obras realizadas por Melanie Koblinc, Caro Malbran, Marta Fernández, Adriana Torres, Walter Álvarez, Tulio de Sagastizábal, Raoul Veroni, Marina Zanollo, Daniel Santoro, Consuelo Vidal, Pablo Mattioli, Sofía Wiñazki, Cecilia Afonso Esteves, Ximena Ibañez, Walter Álvarez, Ana Paula Méndez, Mila, Marta Vicente, María Luque, Santiago Franciulli, Lola Goldstein, Juan Carlos Romero & Ral Veroni, entre otros. 

Dirección: Uriarte 1490, Palermo Soho, Buenos Aires 
Inauguración: sábado 1 julio, 16-20hs 
Horario normal: martes a sábados 15-20hs 
Cierre: sábado 26 agosto 2017 

Para más información: (00 54 9 11) 5319 3597 / galeriamardulce@gmail.com 

GALERIA MAR DULCE 
Savage Thought, by Andy Mermet
+COLLECTIVE46
1 July – 26 August 2017
Galeria Mar Dulce, Uriarte 1490, Palermo Soho

In Savage Thought, Andy Mermet creates an imaginary zoology that traces the union between childhood and the oldest archetypes of the cultures of Man. Different series come together to form a brief encyclopaedia of the fantastic. The point of departure for the exhibition is Andy’s research on the Flemish artists, with the animal kingdom as a map, an inhabited cartography or interior landscape. The Dutch still lifes teach us the complex beauty of the living. The most beautiful flowers shine together with ephemeral butterflies and insects. This forms the origin of several of her personal series, which reach their culmination in her journey to Holland. Next comes ‘Forensic Biology’, her series of delicate, perfect, Victorian-inspired drawings, as black as velvet, with white pencil creating the tactile skin of the creatures portrayed. Her series ‘The Skin I Inhabit’, inspired by the Humboldt quote and his zoological and botanical journeys with Darwin in The Beagle, demonstrates a perfect taxonomy and the scientific perspective of entomology, where the insect is closely observed through the lens. As in the film ‘Angels and Insects’, the psychological and disturbing are fused with the preciosity of the image. In ‘Royalty Friends’, the works refer us to Lewis Carroll. The childhood tale of and Alice and the rabbit come to life in a gallery of wonderful characters. Within these works there is a dialogue with the original book illustrations of John Tenniel and a reflection on the complexity of the expanded imagination of the child, and how this force inhabits the adult unconscious. In these drawings, an anthology of personalities, mammals and birds comment on human nature. The latest series in the exhibition is ‘Totem’. Here, following the texts of Freud, the complex integration of different conceptual layers is presented in a Japanese setting. These are drawings literally created with a magnifying glass, woven like gold filigree and vertical like a tokonoma. In these, we observe as a mysterious metamorphosis, the creation of a new botanical creature, like something from Haeckel's cabinet of curiosities. A unique species is born that fuses all the realms of nature and its human creator opens an existential question on the complexity of life in nature, for each and every one of us is part of this bio-knowledge that is the Earth. (adapted from the catalogue text by Fabiana Barreda)

Savage Thought presents some twenty drawings in various techniques, from small works to the great 2 metre high totems. 

Andy Mermet was born in Buenos Aires, Argentina. From an early age, she lived between Santa Fe (Argentina), Brazil and Los Angeles (USA). She began her artistic training in numerous drawing and painting workshops with the Argentine painter Carlos Gorriarena. She studied Visual Arts at IUNA and scenography at the Colón Theatre. Passionate about illustration, she took part in workshops with Jimena Tello, Gabriela Burin and Istvansch. She attended Delfina Estrada’s engraving workshop, with specialisation in etching. She has participated in work clinics with Fabiana Barreda and Manuel Ameztoy and taken part in an artistic residency in Rotterdam, Holland. She has participated in numerous collective exhibitions in cultural centres and galleries: Galería Mar Dulce Gallery, Espacio Milo Lockett, Mirta De Mare Gallery (Rotterdam, Holland), amongst others. She presented an Open Studio in Rotterdam and has participated in art fairs in Buenos Aires and most recently at the Tokyo International Art Fair 2017, Japan. 

Galería Mar Dulce specialises in small and medium format artwork in painting, drawing, print, photography, artists’ books and objects, produced by classic and contemporary Argentine artists. To accompany Savage Thought we present +COLLECTIVE46, a specially curated selection of works by Melanie Koblinc, Caro Malbran, Marta Fernández, Adriana Torres, Walter Álvarez, Tulio de Sagastizábal, Raoul Veroni, Marina Zanollo, Daniel Santoro, Consuelo Vidal, Pablo Mattioli, Sofía Wiñazki, Cecilia Afonso Esteves, Ximena Ibañez, Walter Álvarez, Ana Paula Méndez, Mila, Marta Vicente, María Luque, Santiago Franciulli, Lola Goldstein, Juan Carlos Romero & Ral Veroni, amongst others. 

Venue: Galería Mar Dulce, Uriarte 1490, Palermo Soho, Buenos Aires
Opening Event: Saturday 1 July, 4-8pm 
Normal Opening Hours: Tuesday to Saturday 3-8pm 
Exhibition ends: Saturday 26 August 2017 

 for further information: (00 54 9 11) 5319 3597 / galeriamardulce@gmail.com


Andy Mermet, Bestiario
Por Eugenia Viña
Radar (Página/12), 16 de julio de 2017

En su nueva muestra, Pensamiento salvaje, la ilustradora Andy Mermet remite a los imaginarios de los manuales de biología y los libros clásicos de los naturalistas para pensar la relación entre infancia, animales y creación. Un poco de romanticismo alemán, pintura flamenca –hay referencias directas a El Bosco– y citas a Beatrix Potter conviven en sus dibujos obsesivos y bellos.

Desafiando el sentido común y todos  los lugares comunes más pobres y aburridos, la artista Andy Mermet regala a cada espectador través de sus dibujos el derecho a mirar mucho más allá de lo que vemos. 
Mermet planta bandera en la naturaleza, le hace un homenaje poético y también hace de ella su filosofía y su ideología. Pensamiento salvaje, así lo bautiza Fabiana Barreda en su precioso texto de muestra. Andy lo llama mística, superstición, infancia o simplemente naturaleza. “Siempre trabajé con la naturaleza, ahí están los seres que amo y con los que más empatía tengo”, dice la artista.

Totem y tabú, sus obras más recientes, son monumentos orgánicos donde su ideología se alza desde la tierra hasta el cielo. Son dos obras que forman parte de la exposición, compuesta por varias series, realizadas durante los últimos tres años. La acompañan Topografías, La piel que habito, Royalty Friends y Biología Forense (Radiografías).

Topografías son retratos cautivantes donde los cuerpos no remiten a los órganos, sino a la energía vital, que la artista traduce en paisajes y relieves.

Biología Forense (Radiografías) inquieta generando la pregunta sobre si esos seres están vivos. ¿Son radiografías, percepciones de bruja que logra ver los esqueletos que los mueven o son fantasmas? Están, a través de líneas blancas, vivos y muertos al mismo tiempo, en un limbo donde todo es posible. Como el purgatorio de El Bosco, fragmentos que habitan sus pájaros (grulla, halcón, búho, cuervo) con un dibujo circular, minucioso –obsesivo y bello– que la artista trabaja con  lupas.

Las acuarelas de la serie La piel que habito son metamorfosis. Serpiente ouroboros que se muerde su cola, larva que en segundos será mariposa, los insectos que anidan geografías que son paisajes que son escenas, están embarazados de tierra, raíces y montañas, rizomas y semillas.

La artista hace de bióloga, científica vidente y hace cortes mágicos de los animales en Topografías, despabilándonos de las lecturas limitadas de los manuales escolares, reforzadas por los aburridos y previsibles discursos que se replican hasta el cansancio con ambiciones de saber, como si la creación, el cambio permanente y el misterio no fueran posibles. Como si los secretos no existieran.

Hija de actores –su padre era  también médico y publicista– Andy Mermet reinventa la ciencia y nos muestra una representación gráfica de los animales con sus superficies terrestes, relieves donde lo poético y lo esencial le ganan a lo descriptivo y lo académico. Hace de los seres, los animales, espacios geográficos y también simbólicos: fragmentos de pinturas del Bosco pueblan la pancita de un gorrión, el colibrí tiene burbujas, sexo y flores carnívoras mientras que el retrato blanco y negro del búho nos mira a nosotros espectadores, pero sobre todo ese pájaro sabio mira el paisaje que lo puebla para devolver toda esa locura de lo posible, y toda la belleza, en su mirada sin fondo.

La serie Royalty Friends está inspirada en su infancia donde prevalecían la cultura alemana, especialmente el romanticismo, pero también la pintura holandesa y los cuentos ingleses de Beatrix Potter. Cuenta la artista: “Entro y salgo de la infancia todo el tiempo. Eso me parece lo gracioso y es el desafío más importante, lo que me protege”. Allí están sus animales  –loro, avestruz, gato y conejo– donde el marco dorado aristocrático y la ropa denotan su pasado de vestuarista, que a su vez hacen nido en las obras de teatro que sus padres le regalaban cuando cumplía años y cuyo recuerdo  la artista guarda vivo en su memoria.

Imaginario emparentado con la literatura fantástica, las obras invitan a caminar por un país hermano al de Alicia, repleto de maravillas y de espejos abiertos. Como la literatura inglesa para niños en sus comienzos, donde se humanizaban los animales y se animalizaban los humanos, no sólo para jugar sino también para ofrecer otra mirada del mundo, para barajar otras forma de ser en el mundo. El gato que pesca un pez sólo para conversar con él o un avestruz con más ropa que cuerpo, ironías para sublimar las ridiculeces que Mermet detecta en las poses humanas. 

No hay sufrimiento en el bestiario fantástico de Mermet: hay tristeza, una melancolía profunda.  El peso del alma se expresa en las miradas de cada uno de sus dibujos, de sus animales, de sus seres.

Dios como la fuerza que late, motor del corazón y de las radiografías que sus ojos detectan para sublimarse en obras, fragmentos del universo que nos llevan hasta el borde para preguntarnos qué hay allí, en ese espacio infinito, donde no vemos. El horizonte de Andy Mermet no está delimitado por lo visible. Adornos que introducen un imaginario infantil pero no sólo para embellecer sino también para despertarnos una poética, mirada desprejuiciada y mágica de los niños que muchas veces nos fuerzan a olvidar para convertirnos en “adultos”.
Ahora podemos ser gatos, podemos ver más allá de la percepción. Percibir como un superhéroe o una bruja esos seres en blanco y negro. Como la dulzura infinita de los ojos del oso que parece haber llorado durante años, o un conejo confundido, un tanto desorbitado, que no por eso pierde la gracia.

Dios o la naturaleza, dijo el filósofo Spinoza y casi muere quemado en la hoguera de la Inquisición. La artista parece creer lo mismo, y nos regala esa filosofía en sus imágenes: la maravilla de la creación, con sus misterios y sus sabias cadenas, que viven  y se replican en cada uno de los seres de la tierra.

El universo que presenta Andy Mermet desdramatiza el mundo humano, para iluminar una verdad olvidada. Somos animales con muchas máscaras y pretensiones. Pensamiento salvaje retrata seres que nos enternecen profundamente, nos convocan con sus ojos infinitos que miran mucho más allá de lo que ven.

Pensamiento salvaje se puede ver hasta el 26 de agosto en Galería Mar Dulce, Uriarte 1490, de martes a sábados de 15 a 20.


“Un bestiario de otra naturaleza. Dibujos de Andy Mermet en Mar Dulce”
Laura Casanovas
Revista Ñ, 15 Jul 2017

La enciclopedia, la ciencia, la infancia y lo decorativo se cruzan en las obras de extraña belleza que Andy Mermet exhibe en Mar Dulce.

La lupa tiene el poder de ampliar, de visibilizar lo muy pequeño, de ingresar en detalles, de escudriñar. Con ella, el ojo expande las posibilidades de observación y de captación del mundo. Altivo, con galera y atuendo señorial del siglo XVII europeo, un ñandú –animal de origen americano– sostiene una lupa a la altura de su gran ojo. En la muestra de dibujos Pensamiento salvaje, de la artista Andy Mermet, en la galería Mar Dulce, los ojos, las miradas, la lupa hablan del desafío creativo de adentrarse en interiores vedados a la mirada usual, a través de una imaginación fantástica y de una sensibilidad que desafían los límites de la razón.

Una colorida acuarela de un escarabajo con una figuración de manual escolar de zoología muestra un interior de aparentes órganos con aspectos de hojas –algunas recuerdan a las de los empapelados de William Morris–, frutos, ramas. En otra acuarela de esta serie, titulada La piel que habito, se observa el interior del cuerpo de una langosta con representaciones que parecen configurar una naturaleza muerta. Mientras, en Topografía II las imágenes duplicadas de una rana, un gato y un conejo, extendidas sobre un papel horizontal, contraponen una mirada científica –que muestra en color el interior fisiológico– con una mirada mágica, que presenta dentro de cada animal distintos registros horizontales de paisajes.

Los animales representados son humanizados, a partir de la idea de que cada persona puede conectar con diferentes energías animales a lo largo de su vida. “Siempre trabajo con animales, yo crecí cerca de la naturaleza. Entonces tengo mucha empatía con ellos. Y trabajo con tótem de poder, que es como la fuerza animal de las personas, y hago investigación sobre la simbología de cada animal”, explica Mermet.

Su más reciente producción es la serie Tótem, grandes dibujos en grafito y formato vertical que, como indica Fabiana Barreda en el texto que acompaña la exposición, “son dibujos de lupa, tejidos como filigranas de oro, se presentan verticales como un tokonoma” (elemento esenciale en la decoración tradicional japonesa). En ellos “(…) una misteriosa metamorfosis va creando una nueva criatura botánica, como en el gabinete de curiosidades de Haeckel”.

El término “interno” es pronunciado una y otra vez por la artista durante la conversación con Ñ frente a sus 28 obras expuestas, de pequeño y mediano formato, realizadas en los últimos tres años: “reconstrucción personal interna”, “paisajes internos”, “proceso interno”... En la serie Topografía I: pájaros, escenas en blanco y negro de obras de los artistas Pieter Brueghel y El Bosco se multiplican en el interior de diferentes aves. Como sucede también en la obra de aquellos artistas europeos, los dibujos de Mermet devienen un banquete para la mirada por el nivel de detallismo. Dice que siempre está haciendo zoom sobre las cosas, intentando ver lo que el ojo humano a simple vista no puede. Es por eso que al dibujar utiliza una lupa. “Ahora conseguí en Japón unas gafas que son lupa y es más cómodo para trabajar”, cuenta.

Artista investigadora, naturalista, con la sensibilidad de la infancia –su base de operaciones–, muestra un reino del revés, como en la canción de María Elena Walsh, lógico y real. Un revés como negativo. Radiografías es el título de la galería de retratos de animales que miran de frente vestidos con ropa humana. Surgen del fondo negro del papel como imágenes espectrales, etéreas, mediante la sutileza de un paciente trazo de lápiz policromo blanco.

Alicia Entel, en su texto El arte como principio educativo, escribe: “Son sustantivos de la infancia la captación sincrética y el asombro. A partir de tales primeras experiencias, la curiosidad constituye un motor fundamental”. La obra de Mermet atesora estas características y logra que el espectador las vuelva a descubrir en sí mismo.
Al detallismo y la precisión de los trazos, en varios casos diminutos, se suma un aspecto simbólico. La artista investigó sobre los textiles precolombinos, como el caso de la cultura Chancay, en la que el sentido de la dirección del hilado encierra un significado. “Si hilaban en contra de las agujas del reloj quería decir que esa prenda iba a protegerlos”, explica Mermet. Así introduce esta dimensión dentro de su complejo proceso artístico, durante el cual no realiza bocetos. Y sus trazos siempre son circulares.

Hay algo inquietante, a su vez, en cada trabajo, una belleza misteriosa. En pleno siglo XXI, Mermet se considera a sí misma una artista romántica, a quien le interesa observar lo inconmensurable del mundo. Inspirados por su arte, su afinidad con el romanticismo del siglo XVIII y su sensibilidad que ancla en la infancia, la próxima vez que elevemos la mirada al cielo quizá veamos la cara oculta de la luna.